Por vuestro propio bien: NO ENTREIS EN ESTE ENLACE. Repito: NO
ENTREIS EN ESTE ENLACE. Añado: NO SE OS OCURRA ENTRAR EN ESTE ENLACE. Yo os he
avisado, la culpa no es mía.
A los que no habéis entrado: Enhorabuena. A los que sí
habéis entrado: a mí no me echéis la culpa, os avisé. Os reconozco el valor y
la paciencia obligada para descubrir el cómo quitarlo.
Sobresaltados lectores, ya me conocéis, soy Sergio, también
conocido por muchos de vosotros como “mi ídolo”. Expondré sin rodeos mi tema:
¿QUÉ MIERDA LE PASA AL TELEPIZZA? No, no, que os hará gracia, pero en serio ¿EN
QUÉ COJONES PIENSAN? Os lo explico.
Hállome con mi bella moza en su portal, en García Barbón, al
lado del nudo de Isaac Peral. Si no lo conocéis, básicamente es una larga calle
en el centro de Vigo, pero tocapelotas como la que más. ¿Por qué? Muy sencillo.
No soy Tito, pero el hecho de estar con él ya te contagia cierto grado de
vagancia, y esta calle es una calle donde si pretendes moverte a algún lugar
interesante, así como a algún local donde cenar barato pero con cierto grado de
calidad, necesitas meterte una cuesta to parriba. ¿Qué si estas cuestas son muy
largas y empinadas? NO, son unas mierdas que en dos minutos a cámara lenta ya
te has subido, pero no me salía de la médula espinal subir ni una mísera escalera.
Ahora que estáis situados procedo a contar.
Así de espontáneos somos que a eso de las 22:30/23:00
proponemos ir a cenar. Problema: el Galizia kebab (un cuchitril que
probablemente viole mil normas de sanidad –aunque en ningún momento me ha
transmitido ninguna enfermedad terminal (que yo sepa)-, donde quien te toma
nota tiende a ser algo arisco -por no llamarlo amargado solitario malfollado-,
pero cuya comida es bastante decente por un precio asequible –y lo más
importante: le ponen queso de cabra al kebab afjhbaklsbdlaibdslibva me corro-)
Como iba diciendo, el Galizia kebab quedaba en mitad de una cuesta, que a ver,
no nos pongamos exagerados, se subía en cero coma pero ya os dije que no me
apetecía un cagao. Si había que subir por muy poco que fuera, no era una
opción, así que nos olvidamos del galizia kebab y buscamos otro local. Recordé
mi maravillosa infancia, y dónde pasábamos la mayor parte del tiempo. Era en
una placita en Rosalía de Castro (la calle paralela a García Barbón), donde
había un pequeño bar llamado “La paleta del pintor” donde su plato estrella era
una paleta de pintor en la que las pinturas eran salsas, y rodeaban un montón
de patatas, pollo, carne, salchichas… Este lugar era donde nuestros padres
solían ir por las tardes a tomar unas cañas, así que pensé en ir allí. Así os
diré lo que ocurrió: POR LA MADRE DE YO, ¿QUIÉN TUBO LA MARAVILLOSA IDEA DE CERRAR
EL MALDITO LOCAL? Total, que ya no había local. Pensamos en ir a un bufet libre
chino, y aunque es bastante barato, preferíamos gastarnos menos pasta, pensamos
también en cualquier bareto donde nos pusieran un bocadillo, pero no teníamos
ganas, así que la bombilla se nos iluminó: el Telepizza. Bien, esto lo dijimos
con total desconocimiento de lo que el Telepizza es. Sé que no es una comida
muy de calidad para un dios como yo, pero me apetecía algo contundente.
Entramos en el Telepizza y nos encontramos con un local
completamente vacío.
No había ni gente atendiendo a los clientes ni pollas, así
que nos sentamos donde nos salió del ciruelo, que por cierto, tuvimos que
limpiar nosotros mismos la mesa. Hasta aquí mal, pero bastante decente. Voy a
la barra a pedir la carta y veo a todos los trabajadores del Telepizza rascándose
los cojones y de cachondeo. Lo veo normal, al fin y al cabo no había gente,
¿quién no habría hecho lo mismo? En esto que me ven y empiezan a discutir entre
ellos a quién le toca ir a atender a los clientes, pero sí, esto sin que ni uno
de ellos moviese un dedo para venir. Todos parecen aliarse contra una chica y
le empiezan a gritar que le toca a ella, pero aún así, tardó aproximadamente 2
minutos en venir hasta mí. No es algo que me importe mucho porque soy un piveh
paciente, pero es un detalle añadido a toda la tragedia que viene a
continuación. Bien, le pido una carta para ver las pizzas y los precios y tal,
y adivinad: NO HAY JODIDAS CARTAS. Solamente hay un cartoncito con dibujos de
cuatro filas de pizzas y debajo una lista de cosas que puedes pedir en caso de
que no te apetezcan pizzas. A descifrar tú esa carta. Total, me llevo el cartón
a la mesa y nos ponemos a elegir. Cuando hemos elegido la pizza, pasamos a
elegir el tamaño.
En el puñetero cartón no vienen ni precios ni tamaños (también
os digo, normal, yo también haría todo lo posible por ocultarlos). Así que me
acerco de nuevo a la barra, pero esta vez no aparece ni un coala. Me quedo
completamente alone in de barra y empiezo a mirar a mi alrededor. Encuentro en la
pared un cuadro aparentemente igual que el cartón ese donde tienes que sacar
tus propias conclusiones, pero con una variación, en este sí que aparecen los
tamaños y precios, UNA PUÑETERA PIZZA PEQUEÑA CUESTA COMO MÍNIMO 12 PAVALES,
CASI TANTO COMO UNA PIZZA PARA DOS PERSONAS EN UNA PIZZERÍA BASTANTE MÁS DECENTE
Y CURRADA EN LA MISMA CALLE. Como es lógico no íbamos a pagar una pizza más
cara, peor y más pequeña, así que intentamos ver si nos podría compensar en
caso de coger una oferta, mítico dos por uno o algo (pequeño añadido: desde
cuando los panes de ajo son unos bollos de pan sin forma y grasientos???????????????????
Deberían ser como han sido toda la vida un bollito de pan pequeñito y redondo y
apetecible, abierto a la mitad, con aceite, ajo y un ingrediente a tu elección
como por ejemplo jamón. PUES EN EL TELEPIZZA NO. ES INDIGNANTE JODER). Pues
aquí es cuando viene lo realmente curioso-gracioso-estúpido-inútil-gilipollas
de toda la historia, y es que casi todas las ofertas son para pedidos a
domicilio, sin embargo no tienes casi ninguna si vas al mismísimo local. Si hay
alguna, es solamente días sueltos como el martes. Los demás a joderse. Eso sí
si pides a domicilio, tienes dos por uno en medianas, grandes, o ofertas
similares, todos los días. O sea: Yo, que vengo to hambriento bajo la lluvia
con mi supermoza a cenar tranquilamente en la mierda de sitio este no tengo ningún
tipo de ofertas, sin embargo el gordo del sofá que tiene el teléfono al lado, salsa
mayonesa entre los cojines, y que el único movimiento que hace es el de cambiar
de canal. Ese gordo que a la sociedad solo aporta un incremento en la media de
concentración de colesterol, grasa y por qué no, viruela en sangre del país.
Ese gordo que obliga al Telepizza a gastar gasolina y que pasa de tener trato
alguno con la gente que le hace la comida. Ese gordo que vive con su madre de
mantenido y cuya única vestimenta es la típica camiseta sin mangas blanca con
una mancha de salsa de tomate en el pecho. Ese gordo que para ponerse un
cinturón necesita 5 metros de cuerda, que pone en el suelo, se tumba encima y
rueda sobre ella porque los brazos no le dan para rodearse el cuerpo.
Ese
gordo, Ese gordo, ESE MALDITO GORDO TIENE MÁS DERECHO QUE YO A PEDIR MÁS COMIDA
POR MENOS PRECIO CUANDO EL MISMO ESTABLECIMIENTO ESTÁ GASTANDO GASOLINA PARA
LLEVARSELA. Lo he decidido. La próxima vez que vaya a un Telepizza voy a coger
el teléfono del local, me voy a sentar en una mesa, voy a llamar al teléfono:
-hola, estoy en la mesa siete y quiero una oferta 2x1 a domicilio por favor-
Como es lógico nos marchamos a la pizzería más currada y decente de la que os
había hablado antes, se llama La Carlita. Mala suerte tuvimos, que normalmente está bastante vacío,
pero cuando llegamos estaba petado, y no estaban preparados para recibir a tal cantidad de peña, así que tardaron literalmente más de 1 hora
en servirnos. Pero tranquilos, esa hora fue bien aprovechada: Noe comprobó si
le cabía en la boca el diámetro del vaso, yo (que llevaba solo sudadera sin
camiseta porque estaba ligeramente manchada de leche por abajo) pude esperar a
que se secara la leche de la camiseta para cambiarme, pudimos analizar la
fealdad de la gente y reproducir la primera cita de los dos que teníamos al
lado, aprendí cómo dar vueltas a un vaso de agua ovalado sin que se derrame ni
una gota, etcétera. La pizza no estaba nada mal, pero los trozos de setas eran
tan tochos como mi cabeza, y sabían un poquito chungo. Pero bueno, mejor que en
el Telepizza sí que estuvimos. La cuenta tardó en llegar también algo así como
20 minutos después de pedirla, pero vino acompañada de una disculpa por parte
del cocinero en persona, lo que hizo que las expectativas del local se
mantuvieran en su justa medida.
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Afortunadamente algún golpe de suerte tenía que
tener en toda la noche, y es que justo miré la hora en el móvil un minuto
después de que mis padres me llamaran sin que yo me enterase, y afortunadamente
era para saber si quería que me recogieran por que estaban de camino a casa,
así que acompañé a Noe (una de las autoras por cierto de www.los90nuncamoriran.blogspot.com
(sí, es SPAM)) a casa, y me recogieron para ir a la mía.
Me dormí en el sofá y…
…FIN.
Está demostrado: Cuanta más mala suerte tengas en un plan,
mejor te lo vas a pasar. Ya os contaré la toloca aventura que tuvimos Pardo y
yo para volver de Arcade hasta Redondela.
Un saludo. Os quiere: ER PUTO JONNAH




da gracias a que cerraron la paleta del pintor, en la puerta había un cartel que especificaba que tenías que entrar con el culo en pompa para que te pudieran clavar con comodidad... salía todo el mundo cojeando y había innumerables accidentes de tráfico peatonal en la plaza.
ResponderEliminarPor lo demás estoy de acuerdo, suerte con el blog
pero era mas el rollo tradicional de que siempre pasaba el tiempo allí con mis amigos de la infancia, y me jodió que la hubieran cerrado
ResponderEliminarjops chuli
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